viernes, 1 de noviembre de 2019

¿Cuál es el sentido de todo esto?

El estanque de los nenúfares - Claude Monet

Buenos días, lectora o lector,

Otra semana más estoy por aquí, deseando contarte mis impresiones sobre el desarrollo de nuestra asignatura.
Esta semana hemos tenido una sesión que para mí supuso un hito como alumna y que quería compartir con las que ahora son mis alumnas. En su día, recuerdo que no fue una actividad sencilla, ya que tuvimos en poco tiempo que decidir asuntos como qué enseñar (algo que supiésemos, algo que supiésemos de nuestra especialidad y algo desconocido), cómo, para qué, a quiénes... En esta tarea estábamos acompañados por uno de los subgrupos de artes.
Recuerdo compartir alguna que otra impresión... En general, nos sentíamos perdidos, confusos... El tiempo y el espacio podrían haber sido un obstáculo en cuanto a improvisación... Nos mirábamos desorientados (y eso que éramos de orientación...).
Llegamos a un acuerdo socorrido en relación a los temas que íbamos a enseñar. Primero, haríamos una actividad con papiroflexia, luego, trataríamos con nuestros alumnos/profes de artes temas relacionados con atención a la diversidad y para finalizar... Bueno... Para finalizar, ya veríamos...
Durante el transcurso de la actividad, no sabía muy bien porqué, pero no me estaba sintiendo cómoda. No sabía si era por los temas o por el modo de plantearlos... Lo que sí sabía es que había algo que resonaba en mí, que me generaba ideas contrapuestas desde ambas perspectivas (como alumna y como docente). 
Esto se hizo más evidente cuando llegamos a la tercera actividad: enseña algo que no sabes... ¿Cómo carajo se enseñaba algo que no sabíamos? ¿Cómo lo hacíamos si estábamos en la misma posición que nuestros alumnos? Teníamos varias opciones: inventarnos un tema y fingir que lo sabíamos, ver vídeos en internet o buscar información sobre algo y replicar lo que se hacía en esos vídeos o memorizar esa información, lo que significaba que también teníamos que fingir teniendo de base un vídeo o un texto, otra opción era rebuscar en nuestra memoria algo que no supiésemos e inventárnoslo. 
Cuando las estábamos discutiendo sentía cierta indignación, frustración... Es que, ¿Acaso podíamos enseñar algo que no supiésemos? En ese momento, se me pasó por la cabeza sugerirles a mis compañeras la idea de proponer algo que nos gustase a todos (incluidos mis compañeros del grupo de artes) y buscar información o algún tipo de recurso con el que poder aprender todos juntos.
La sugerencia no convenció, y terminamos inventándonos unas reglas de cricket ficticias. 
Salí ofuscada porque no noté demasiadas diferencias entre la forma de tratar esos contenidos y encima, para colmo, había tenido que ceder ante la idea de inventarnos algo que no sabíamos solo por el hecho de aparentar que sabíamos.
Después de esa sesión, seguía dándole vueltas al asunto. No sabía porqué motivo, pero si había algo que diferenciaba a esas clases del resto era que dejaban huella en mí. De alguna manera, sabía que estaba moviendo algo en mi mente, complejo de describir con palabras. 

El otro día, volví a trabajar esta sesión con mis alumnas. Y esta vez, de un modo diferente, puesto que serían ellas las que tomarían decisiones, las que harían y desharían en tres situaciones aparentemente distintas.
En este sentido, tuvieron disponibles materiales, espacios más allá del propio aula... Quería que se sintiesen libres para crear y que pudiesen tener contacto con personas cercanas o afines, que experimentasen sintiéndose cómodas. En algunos casos podría haber sido así o tal vez no... Al menos, tenía la hipótesis de que eso podía ayudar a realizar la actividad de otra manera.

Han pasado cuatro días desde la sesión y sigo dándole vueltas a lo que sucedió en ambos grupos, tanto en las diferencias que noté como en las semejanzas, que curiosamente, estas últimas fueron mayores. Actividades que aparentemente versaban sobre temas distintos al final no lo eran tanto en cuanto a forma y fue muy llamativo para mí.
Me preguntaba si serían conscientes de ello... Si notaban entre las tres situaciones... Veremos el lunes cómo fue.

Ahora me siento preocupada por asuntos que están de fondo y que podrían estar incidiendo en el sentido que mis alumnas le están dando a la asignatura.
Llevar a cabo este tipo de sesiones no es sencillo, sobre todo, por lo que esto implica. Dependiendo de la actitud, de la disposición que tengamos en esos momentos, el desarrollo de las mismas va a ser distinto.
Son sesiones que generan incomodidad, incertidumbre, inseguridad... Porque dependen de cada uno, porque no hay unas reglas establecidas, porque ellas son las que han de conducir sin gps. Y es difícil, sobre todo, por las tradiciones que están implícitas en nosotras mismas. Tradiciones que sin darnos cuenta, están ahí.
El miércoles, después de enviar la sesión del pasado lunes, comencé a recibir comentarios, y me llamó la atención que estos no fueron tanto en relación a la sesión del lunes, sino en cuanto al desarrollo de la propia asignatura.
Al leerlos, pude identificar varios asuntos de fondo: el primero, la percepción que están teniendo mis alumnas sobre el trabajo que conlleva la asignatura.
Ahí fui consciente de mi propia responsabilidad. De que estaban comprendiendo algo totalmente diferente a lo que pretendía. Desde el inicio de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad, les propuse participar en espacios en los que compartir nuestras impresiones, sobre los que aportar ideas que fuesen al hilo de la asignatura. Espacios en los que dar sentido a lo que vamos haciendo en las sesiones... Espacios propuestos, recomendados, no obligados, no impuestos.
Para mí, escribir sin un motivo, es lo mismo que no hacerlo. O dicho de otro modo, escribir únicamente porque otros te dicen que tengas que hacerlo, por obligación, pierde la esencia en nuestro propio proceso.
Yo escribo esto, en este espacio, porque realmente me importa lo que estoy haciendo, hay algo que me mueve, que me lleva a estar aquí. Algo como es mi propia práctica, reflexionar sobre ella, y hacer partícipe a otras personas.
Si escribiese por escribir, no lo estaría haciendo de forma honesta y esto es algo que se nota. Al igual que notaba cómo algunos de mis alumnos estaban escribiendo por escribir, por rellenar espacios, por ser vistos.
En este punto, es en el que se hace visible nuestras propias concepciones implícitas acerca de los procesos de enseñanza y aprendizaje y que me hace conectar con las ideas que refleja en su libro Parker Palmer (1998) sobre profesores, alumnos y el legado que tenemos en nuestra manos:

"(...) Un maestro que hace poco más que transmitir conclusiones a sus alumnos. Supone que aquel tiene todo el conocimiento y estos, poco o ninguno; que el docente ha de dar y los estudiantes recibir; que el educador establece todos los criterios y los educandos han de estar a la altura: ambos, maestro y alumnos, reunidos en la misma aula, al mismo tiempo, no para experimentar la comunidad, sino simplemente para que el maestro repita lo mismo una y otra vez" (Versión Kindle)

En uno de los comentarios que recibí, una alumna o alumno, me invitaba a que les enseñase, a que les hablase sobre "cosas útiles" para su formación docente. Destaco esta frase:

"(...) preferimos una clase con materia, que nos descubra cosas nuevas, conceptos, aplicación de conceptos..."

Mi alumna considera que la asignatura no tiene "chicha", y me pregunto qué le lleva a pensarlo. Para mi se hizo visible ese legado, ese paradigma que llevamos dentro. Y esto no sólo sucede aquí... El otro día, en una sesión de doctorado, Alejandro decía que todos llevamos un positivista dentro... Y conecté, primero con mi propia investigación y después, cuando leí estos comentarios, conecté conmigo como profesora y con mis alumnas.
Esto no quiere decir que sea algo malo, ni bueno... Simplemente es algo que forma parte de nosotras, como herederas de un legado que está presente en nuestras vidas. En cualquier ámbito que se precie, en nuestro sistema de creencias.

Mis alumnas quieren transmisión de conceptos, teoría y práctica, trucos, estrategias que les sean "útiles" para su práctica educativa.  Quieren que les explique, que les cuente, que hable de esas teorías como si no tuviésemos materiales, como si no tuviésemos lecturas en las que profundizar. Y es que, lectora, esto sería infinitamente más sencillo, requeriría mucho menos tiempo en ellas y en mí... Concebir nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje en términos cuantitativos, en dar y que ellas simplemente sean meras espectadoras esperando recibir palabras, conceptos... Como si fueran tábulas rasas en las que depositar ciertos contenidos a los que todas tenemos acceso, como si fuesen todas iguales.
¿Cuál sería nuestro papel entonces como docentes? ¿Qué sentido tiene que nos encontremos un día a la semana? La respuesta variará dependiendo de la concepción que una tenga sobre su propio proceso.
Y claro, si considero procesos en términos cuantitativos, ¿Qué sentido tiene hacer? ¿Qué sentido tiene reflexionar? Si lo que hago es opcional, si puedo hacerlo o no hacerlo, no lo hago. No se me premia, no se me refuerza.  Lo que puede significar varias cosas que podrían están relacionadas precisamente con lo que nos une en esta asignatura, ¿Por qué hago lo que hago? ¿Para qué hago lo que hago? ¿Qué aspectos tengo en cuenta en mi propio proceso de aprendizaje? Si lo hago porque se me exige una calificación para obtener un título que me permita ser docente, el sentido de lo que estamos haciendo es diferente...
Y, cuando llegue a serlo, ¿Qué haré? ¿Cómo trabajaré con mis alumnos? ¿Para qué? ¿Por qué?. Si aprender es recibir información y aplicarla, estamos atendiendo únicamente a una pequeña parcela del propio proceso. Estamos obviando cuestiones que van a influir en nuestro desarrollo como docentes y en el de nuestros alumnos.

Que no valore las aportaciones de mis alumnos en términos cuantitativos (cuantas más aportaciones más puntos) no implica que no lo tenga en cuenta en su proceso, pero no en términos de cantidad sino en calidad, en honestidad, compromiso, conciencia...

Seguiré escribiendo sobre ello. Es un camino lento, complejo, a la par que bello.

viernes, 25 de octubre de 2019

Más allá de un texto


“¿Cuál es la pauta que conecta a todas las criaturas vivientes?  ¿Qué pauta conecta al cangrejo con la langosta y a la orquídea con el narciso, y a los cuatro conmigo? ¿Y a mí contigo? ¿Y a nosotros seis con la ameba, en una dirección…?" (En "Mente y naturaleza" de Bateson, 1979, p. 18)



Buenos días, lectora o lector,

Tengo que decirte que estaba deseando tener tiempo y un espacio tranquilo en el que escribir esta entrada.
Ha sido una semana intensa, en la que he tenido mucho movimiento, físico y mental, así que, hoy, ¡Por fin!, puedo dedicarme a contarte cómo percibí la sesión del lunes en la asignatura Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad.

Fue una sesión intensa y compleja... De esas sesiones sobre las que cada día generas nuevas conexiones. De hecho, antes de comenzar a escribir por aquí, he ido recogiendo ideas en el lugar en el que me fuesen surgiendo... Ya fuese un cuaderno o cualquier otra herramienta que me facilitase ir añadiendo todo aquello que me iba surgiendo sobre la pasada sesión.
Hemos comenzado a adentrarnos en temas en los que el sentido de esta asignatura podría hacerse más visible. Estos versan acerca de aprendizaje y psicología y sobre las tradiciones que han estado y siguen presentes detrás de nuestra práctica docente.

Para ello, quise utilizar el texto que en su día, Alejandro, nos sugirió leer en su asignatura. Recuerdo mi primer contacto con este documento... Era un domingo por la noche en el que me encontraba preparando los quehaceres para las sesiones del lunes... Que si presentaciones por aquí y por allá... Que si búsqueda de legislación... Y en una de esas, que por casualidad, abrí el correo.
En el, Alejandro (a ciertas horas) nos invitaba a leer este texto de cara al día siguiente.
Eran las tantas y otra tarea añadida para el día siguiente... ¡Qué locura!
Descargué el texto y lo dejé en tareas pendientes para la mañana del lunes. Comencé, eso sí, a echarle un vistazo, una hojeada rápida, a identificar los primeros conceptos con los que ya había tenido contacto durante el grado. La mayoría me resultaban familiares... Al igual que sus autores. Por ello, decidí leerlo en profundidad a la mañana siguiente. Probablemente, si no hubiese conectado anteriormente con ellos, me habría ido a dormir más tarde.
Aquel lunes por la mañana, cuando abrí de nuevo el documento, pensé en que existía la posibilidad de que no me diese tiempo a finalizar la lectura de cara a la sesión de la tarde. Noté que estar, en cierto sentido, condicionada por la hora, no me estaba favoreciendo en la reciente relación que había iniciado.
Decidí tomármelo con calma y hacer una lectura rápida. Señalé con un lápiz aquellos párrafos sobre los que experimentaba mayores dificultades en comprensión... Aquellos que no había logrado conectar conmigo misma. Esto último me hacía sentir agobiada.

En unas horas, creí que no me iba a alcanzar el tiempo, que no iba a poder completar la lectura, así que lo único que podía tener seguro es que este sería el segundo contacto con aquel escrito de muchos otros.
¿Quieres saber que sucedió en la sesión de aquel lunes? Únicamente te diré que cuando Alejandro nos preguntó sobre si nos habíamos leído el texto o no... Nos levantamos cuatro o cinco personas a lo sumo... (Sí, me dio tiempo a leérmelo).
Lo que ocurrió después... Ya te lo iré contando.

Cuando supe que iba a ser docente de esta asignatura, paré a rememorar todo aquello que me pareció significativo. Aquello que relaciono con lo que sé ahora y que por aquel momento pululaba por mi mente de forma difusa.
Era la primera vez, que una asignatura, un profesor nos dejaba crear, generar nuestras propias ideas sin límite alguno, sin pautas predeterminadas.
La magia de cada sesión, para mí, consistía en que no sabía exactamente su finalidad. Lo único que sabía era que todas y cada una de ellas, dejaban un poso en mí.
Cuando finalizaban, escuchaba comentarios de mis compañeros, del tipo: "Es que no nos dice si está bien o mal", "¡Qué desorganización de asignatura!" "Esto... ¿Para qué me sirve?", "No veo su utilidad", "No veo que esté relacionada con el contenido".
Es curioso, porque a día de hoy, este tipo de comentarios siguen presentes en algunas de mis alumnos y alumnas. Ya sea a través de lo que me comentan en el cuestionario o de manera fortuita, durante el desarrollo de las sesiones.
Comentarios que relaciono con esas concepciones implícitas, con un legado del que todavía no llegamos a ser conscientes...
Dejando a un lado este asunto (o no), te contaré cual fue el planteamiento que tuve en consideración a la hora de decidir llevar a cabo esta sesión.
Y es que, hace algo más de un año, tuve la oportunidad de observar como docente a Alejandro en la asignatura "Educational Psychology" que pertenece al grado de Educación Primaria Bilingüe en la UAH.
Fue mi primer contacto con docencia universitaria y una experiencia de la que aún me encuentro recogiendo sus frutos.
En los meses que estuve presente en aquellas sesiones me dí cuenta de que uno de los motivos que podían estar influyendo, en mayor o menor medida, en la forma de dar sentido a la asignatura era precisamente algo que, a veces, nos podría parecer obvio, como es el simple acto de leer.
Observé que algunas cuestiones que iban surgiendo durante el transcurso de las sesiones estaban relacionadas con la forma en la que nuestros alumnos se relacionaban con el propio texto. Y es que, a veces, tenemos ciertas ideas, creencias que se dan por hecho. Asunciones que difícilmente se cuestionan... Y esta era una de ellas.
Tendemos a cuantificar procesos educativos sin considerar realmente su complejidad, sin atender a la importancia de otros aspectos que forman parte de ellos y que van más allá del propio contenido en sí. Puedo decir que en aquellas sesiones y en estas, por ejemplo, que no nos estemos centrando en el contenido del texto, explícitamente, no implica que no lo estemos trabajando.

Teniendo este asunto en mente, relacionando mi experiencia en aquella asignatura del grado, mi experiencia como alumna y algunas ideas que fueron surgiendo en una tutoría... Surgió la idea de lo que trabajamos el pasado lunes en Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad... ¿Cómo leemos?
El miércoles anterior a la sesión, les envié a mis alumnos, a través del aula virtual, el texto con el que trabajamos en esta sesión. Para ello, les invité a relacionarse con el texto antes de la sesión... Ello llevaba implícita la cuestión de que podían leerlo (o no leerlo) en el lugar que eligiesen, en el momento que les apeteciese...
Por otro lado, de cara a la sesión, recogí algunas preguntas que podían ser significativas a la hora de comprender y conocer mejor qué nos ocurre cuando leemos... Y decidí plasmarlas en un par de diapositivas...

Llegó la primera sesión del lunes y una de las primeras preguntas que les hice a mis alumnos estaba relacionada con la lectura que les había sugerido días atrás... Sobre ello, había contemplado varias hipótesis:

- Una primera es que todas se lo hubiesen leído.
- La segunda podría ser, que al igual que sucedió cuando era alumna o en la asignatura del grado, se lo hubiesen leído unas pocas personas.
- La tercera, que aunque lo hubieran leído, no hubiesen conectado con el contenido del texto. O, que por el contrario, sí.

También tuve en consideración que si planteaba la actividad, aquellas personas que se habían tomado la molestia de contactar con el texto antes de la sesión, sintiesen que aquello no les había servido (algo que me confirma algún que otro comentario y que también relaciono con esta cuestión de las concepciones implícitas entre otras...).
Esto era factible que ocurriera si aquellas personas creían que con una única lectura (o con varias en el lugar y momento que eligiesen) iba a serles suficiente. Esta asunción dejaría de la lado la idea de relacionarnos con el texto considerando su lectura en otro tipo de contexto que no nos resultase tan cómodo (o que sí, quién sabe)... Si me estáis leyendo, os invito a pensar sobre ello...

No fue una sesión fácil ni cómoda en ambos grupos.
Atender a los procesos que se activan en nosotros mientras leemos, no es sencillo. Requiere centrar nuestra atención teniendo en cuenta todo aquello que sucede en nuestra mente durante esos instantes. Y claro, los estímulos ambientales y que formarían parte del propio contexto, también podrían haber estado haciendo de las suyas...

En el primer grupo, dado que eran las 16:00 de la tarde, teníamos que atender a cómo estábamos, a qué aspectos podían estar favoreciendo o no, nuestro propio proceso de lectura... Y cómo podrían estar incidiendo (o no).
Durante 30 minutos, y mientras mis alumnas se relacionaban con el texto podía apreciar el modo en el que cada una de ellas estaba atendiendo a la tarea que había sugerido... Mientras leían (o no) me dediqué a observarlas. A observar gestos (algunas expresiones hablaban por sí mismas), a notar tonos de voz, volumen, intensidad... Noté cómo se estaban relacionando con aquel texto, en aquellos instantes.

Si algo me está gustando especialmente de esta experiencia es precisamente esto de notar. Notar, tanto en ellas como en mí, incertidumbre, sigilo, angustia, asunciones, notar cómo se van generando conexiones... Sonrisas, quejas, distracciones, expectación...
Expectación por no saber lo que vendrá... Por conectar esa pauta que conecta al cangrejo con la langosta...
Lector, pude notar que también otra de las cuestiones que afectaban al propio proceso era el tiempo y el espacio... Ruidos, despistes, somnolencia... Llevar a cabo aquello al calor humano y al de la propia calefacción... Podía, para algunas, estar interfiriendo en esa relación con el texto (que podía estar dándose o no...)
Desde luego, podría no ser lo mismo leer en el aula 4 o en el aula 1 del aulario María de Guzmán que en otros sitios o con más tiempo... Supongo que si la relación se hubiese fraguado con más tiempo podrían haberse generado otro tipo de conexiones... Podrían haberse apreciado diferentes matices (o no...).
Tras esos 30 minutos, en grupos aleatorios, discutieron acerca de aquellos aspectos que había facilitado u obstaculizado su proceso de lectura (más allá del tiempo o del espacio). Me pareció curioso cómo lo que les ayudó a algunas personas en ese proceso, les había obstaculizado a otras. También... Cómo, a la hora de dar sentido al texto, unos se apoyaban en elementos más visuales como mapas mentales... Y otros priorizaban en otro tipo de elementos (estructura del texto, complejidad de las palabras...). Un alumno, por ejemplo, señaló que había experimentado dificultades a la hora de leer un texto como aquel, en español... Cuando él estaba acostumbrado a leer en otra lengua.
Diferencias sutiles que, a veces, podrían no ser tan sutiles... Mecanismos internos que entran en juego de forma distinta... Y bueno, qué decir del contexto...

Este texto tuvo sentido en ese momento, para aquel o aquella persona que se dispuso a relacionarse con él... ¿Cuál es la pauta o las pautas que conectan a mis alumnos con un texto? ¿Cómo procesamos información? ¿Qué tenemos en cuenta o qué no? ¿Cómo se trabaja un contenido sin atenderlo de forma explícita?
En aquella sesión hubo conversaciones acerca de esto, entre ellos. Conversaciones sobre nuestro tema en las que algunos notaron diferencias...
Lectora, lector... Fue una clase intensa, sin embargo, creo que mereció la pena. Para mis alumnas puede que también o que ahora no sea el momento y que conecten más tarde... En otro momento de sus vidas... Incluso de un modo diferente... O cabría la posibilidad de que esas conexiones no se llegasen a generar...

Bateson, G. (1979). Mente y naturaleza. Barcelona: Amorrortú.


jueves, 17 de octubre de 2019

Desde el interior

Leonid Afremov - Dreaming rain


"Un biólogo marino puede tomar una caracola y, a través de una cuidadosa escucha, aprender mucho de lo que ocurrió en la vida de su habitante y en la evolución de sus especies.
Todo geólogo sabe que incluso las rocas hablan y cuenta historias que atraviesan espacios de tiempo mucho más amplios que los de la historia registrada, historias que no conoceríamos si la vocalización humana fuera el único discurso que pudiéramos oír". (Palmer, 1998, p. 156)

Buenas tardes, lectora o lector.
Hoy ha amanecido un día frío y lluvioso, de esos días que invitan a reguardarse en algún espacio acogedor. 
Sin embargo, aunque no pueda ver la luz del sol, ni sentir esos rayos propios de este tiempo, para mí, los días como hoy, tienen su encanto.

Lectora o lector, quiero contarte cómo van sucediendo las sesiones con mis alumnas, cómo voy percibiendo nuestro trabajo, cómo me siento, qué significa esto para mí.
El lunes decidí trabajar con ellos de un modo con el que no habíamos contactado hasta ahora. Fue una sesión de reorganización, de esas en las que compartimos experiencias, sensaciones desde nuestros microcosmos. Fue una sesión en la que conversamos, pero no te voy a engañar, también estaba atendiendo a otros aspectos tanto a través del lenguaje verbal como del que no lo es tanto. Atenderme a mí misma, a mis sensaciones y a mis emociones y cuidarlas tanto como al espacio que compartimos en esos momentos.
Las sesiones con ambos grupos fueron puntos de divergencias y convergencias, que hacían que la sesión, una semana más, fuera especial.
Esta vez, invité a mis alumnas y a mis alumnos a reflexionar acompañados de un fondo teórico, que nos sirvió para seguir tejiendo juntos, el sentido de la asignatura.  Lector, no son fáciles este tipo de sesiones. Cuando observaba a mis alumnas me preguntaba si para ellas estaba significando también algo, si ellas estaban conectando consigo mismas, con sus experiencias, con las de sus compañeras... Hipotetizaba a partir de sus palabras, de expresiones, sobre posibles viajes astrales que estaban teniendo lugar en ese momento, al igual que nuestro propio acompañamiento que tenía lugar en ese momento hacia la persona que estuviese aportando.

Lo cierto es que a lo largo de mi trayectoria escolar, apenas he tenido puntos de encuentro con mis compañeras y compañeros en los que conversar sobre el significado o los significados que tenía aquello estábamos trabajando. 
Creo que hasta que no llegué a este máster, no había escuchado a ningún profesor preguntarnos qué significaba para nosotros ser profesores. Curiosamente, esa pregunta, entre otras muchas otras, fue clave en la decisión de seguir aquí, en la universidad.
Cuando era adolescente era un tema sobre el que solía pensar. Fuese cual fuese mi profesión, tenía que tener sentido para mi. Así que, cuando comencé a estudiar pedagogía, esa inquietud estuvo de fondo. Quería ser pedagoga, aunque no supiese en ciertos momentos qué decisiones tomar o cómo iba a afrontarlas.
A lo largo de este tiempo, me he dado cuenta, que de forma implícita, tenía una visión un tanto lineal acerca de lo que significaba ser pedagoga para mí, porque ahora soy consciente de que existen momentos que omití en la construcción mi propia de la identidad. O al menos, yo sí quería omitirlas. 
Quería omitir cuando había veces en las que las cosas no iban como yo quería, que otras, me encontraba inmersa en un mar de dudas, confusa... Y eso que solo acababa de comenzar... 

¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Hacía dónde voy? Son preguntas que parecen estar más presentes en momentos complejos, en los que nos cuestionamos a nosotros mismos y nuestra labor. Ahora me doy cuenta que la respuesta a esa pregunta es un proceso de encuentro, dinámico, cambiante, en el que se incluyen muchos más elementos de los que tenía en consideración por aquel entonces..., y que sigo y seguiré buscando. 
Estas sesiones están siendo importantes porque no se volverán a repetir, porque lo que allí sucede somos nosotros. Nosotras atendiendo a un tema, trabajándolo. Algunos en mayor en mayor medida que otros, algunos con mayor interés que otros, distintos momentos evolutivos... Diferentes personas en un mismo espacio.

Esto último también me hace pensar en los entresijos que conlleva un proceso así. Lo cierto, es que últimamente ando dándole vueltas a un asunto relacionado con uno de los grupos. Y es que me preocupa su respuesta. Veo que a algunos les cuesta participar, que apenas tengo noticias suyas, que muestran poco interés... Poco a poco voy conociéndoles, y me preocupan de forma especial estos casos, precisamente porque noto ciertas barreras que iremos trabajando en las siguientes sesiones porque, de alguna forma, están relacionadas con las propias concepciones implícitas sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje...









lunes, 7 de octubre de 2019

Nuevos comienzos




"Todos tenemos dos mentes: una mente despierta y una mente dormida. Nuestra mente despierta es la que piensa, habla y razona. Pero la mente dormida es más poderosa. Ella ve en lo más profundo de las cosas. Es la parte de nosotros que sueña. Lo que recuerda todo. Nos proporciona intuición. Tu mente despierta no entiende la naturaleza de los nombres. Pero tu mente dormida sí. Ella ya sabe muchas cosas que tu mente despierta ignora".

(Patrick Rothfuss, El nombre del viento)


¡Buenos días, querida lectora o querido lector!
Hoy, después de tres años, retomo este espacio. Estuve pensando en otras opciones, sin embargo, creo que volver aquí en este momento de mi vida es especial.
Especial porque hace una semana comencé a ser profesora en la asignatura Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad en el Máster en Formación del Profesorado y de alguna manera quería rendir tributo a aquel tiempo en el que estuve sentada en sillas como las que puedes ver en la imagen. 

¿Sabes? ¡Ni por el asomo hubiese pensado por aquel tiempo en que estaría en este preciso momento escribiendo esto! Por entonces, comenzaba los lunes con ganas de "empaparme", de aprender para poder ser una buena orientadora porque ese era mi deseo cuando estaba estudiando el grado en pedagogía.
Recuerdo el empeño que ponía y las ganas de poder adentrarme en ella... Así que, este Máster iba a ser especial... Y lo acabó siendo, pero porque fue más allá de la Orientación Educativa en sí.
Lo único que esperaba era poder seguir las clases, aprender nuevos conceptos, asentar mis cimientos para poder trabajar algún día en institutos de secundaria... Y así fue. No obstante, sería de una forma totalmente diferente a la que había estado acostumbrada hasta entonces.


Lo cierto es, que en la mayoría de asignaturas trabajábamos distintas líneas relacionadas con la Orientación, con sus orígenes, con sus áreas de intervención... Nada que no hubiese trabajado antes en mayor o menor medida. Cuadernos o diarios de aprendizaje por aquí y por allá... Lecturas... Unas más llevaderas que otras, unos cuadernos de aprendizaje hechos con más cariño que otros, participaciones diarias...
La cuestión para mi, querida lectora o querido lector, es que en esa mayor parte de asignaturas estaba trabajando como venía haciéndolo en la carrera. No había demasiadas diferencias, más allá de la ratio de alumnas y alumnos en el aula, en asignaturas de especialidad (no sucedía lo mismo con las comunes).
Aunque, a veces suceden cosas que superan y/o desafían fervientemente nuestras expectativas. Que modifican cualquier idea o representación sobre algo. La frase "Cuando crees conocer todas las respuestas, llega el universo y te cambia las preguntas" se hacía realidad... Más que por el universo, porque hubieron dos o tres asignaturas que modificaron la regla sobresalientemente.
Asignaturas en las que se trabajaba lo que y como no se suele trabajar y en las que se expresaba lo que no o como se suele expresar.
Eran diferentes, sentía incertidumbre, incomodidad... Pero también algo de mí, tal vez mi mente dormida, sabía que estaba yendo bien. Lo único que sabía es que quería aprender, y no me importaba si eso suponía desafiar cualquier estructura previa o cualquier emoción que me desestabilizase.
Así que la mejor opción que veía ante eso era dejarme llevar y trabajar. Viajar hasta el centro de mí misma hasta cuando no sabía qué narices estaba sucediendo.


Pensar, escribir, contactar con mi propia experiencia y con mis emociones, escribir, hacer tachones, participar, intercambiar perspectivas... Era el día a día. Y aunque no sabía qué carajo estaba haciendo, me gustaba.
Lo que pasó después, te lo contaré más adelante. Solo puedo decirte que me cambió la vida y muchas de las creencias que tenía sobre ella.
El lunes pasado comencé mi docencia este curso. Me sentía nerviosa y a su vez, ilusionada. Volvía a una asignatura especial para mi, y esta vez siendo profesora.
Durante este verano tuve sueños sobre lo que serían esas clases. En ellos, estaban mis alumnas y mis alumnos, estaba el espacio en el que solemos encontrarnos ahora cada lunes y estaba yo con mis emociones, con mis miedos. Miedos que forman parte de esto de ser profesora, y que también me hablan desde lo más profundo.
Para mi sorpresa, el lunes pasado, sí, sentí miedo, nervios, incertidumbre... Estuvieron ahí junto a mi ilusión, junto a mis ganas de conocer a mis alumnos y alumnas y de comenzar a trabajar en este encuentro tan especial cada semana.

Soy docente en dos grupos: A primera hora Lengua e Inglés y a última Orientación y Artes.
Pude comenzar a notar en las tres horas que estuve con ellas y con ellos. Notar sus expresiones de sorpresa al inicio, en el primer grupo; y cierto cansancio en el segundo grupo. Nos conocimos todas con todos (algo que eché de menos cuando fui alumna, ya que no pude conocer a muchos y a muchas de mis compañeros de otras especialidades...) y tuvimos la oportunidad de hacerlo, pese a que el espacio no nos permite demasiada movilidad.
Comencé a notar cómo se comenzaron a gestionar los primeros grupos (dejé que ellos y ellas se organizasen) y la incertidumbre de que no te den pautas predeterminadas. La pregunta estrella fue, ¿Cómo nos vas a evaluar? seguida de, ¡Tendremos que saberlo!.


Lectora, ¿Sabes cuál fue mi respuesta? Déjate llevar y llévate. Llevémonos.
Me gustó el primer encuentro y hubo momentos en los que sigo pensando. Desde aquí, si alguna o alguno me lee, agradezco vuestra participación, y que tuvieseis la confianza de compartir vuestras experiencias.


Hoy seguiremos con nuestra propia artesanía, trabajando con nuestras mentes dormidas y despiertas.





domingo, 18 de diciembre de 2016

El desarrollo de la identidad profesional

Buenas. En esta entrada me gustaría comentar asuntos que me parecen bastante importante y que están relacionados con la construcción de esa identidad profesional que me ha resultado compleja de entender.
Hoy comenzaré hablando de la empleabilidad y sus dimensiones, continuaré con el texto sobre "Nuevas perspectivas en la carrera y la identidad" y por último haré mención a la gestión de conflictos y a su vínculo con el modelo FADS.
Tengo que decir que todos estos textos me han ayudado a comprender y aunar conceptos que tenía dispersos por mi mente y que sabía que eran relevantes a la hora de conocer el desarrollo de la identidad profesional, la búsqueda de empleo o la pertenencia en las organizaciones, pero no de este modo, y va a ser interesante intentar ponerlo en práctica tanto con las personas que coincida a lo largo de mi vida como conmigo misma.
Para hablar sobre ello un poco más detallado, tengo que contextualizarnos una vez más e incidir en lo preocupante de la situación de desempleo que está aconteciendo actualmente y que puede tener repercusiones en el transcurso vital de las personas. Aquí sería preciso añadir aquello que Yuval Harari dijo en referencia a nuestro presente y futuro ya que como bien sabemos estamos inmersos en otra etapa, en otro tipo de sociedad que demanda elementos que hasta ahora no se habían contemplado en el transcurso de la historia. Hemos dejado atrás acontecimientos que fueron los cimientos de lo que hoy vivimos por lo que, adaptarnos y adquirir habilidades y/o competencias acordes al proceso de globalización presente, en consecuencia, es todo un reto.
A mí como ciudadana del mundo me preocupa mucho esto y el hecho de que cada vez las desigualdades se acentúen con más notoriedad. Las escuelas siguen sin dar respuesta a esta incertidumbre y personas son despedidas a diario por no cumplir los requisitos que las empresas estiman. Empresas que en cierto sentido siguen siendo reticentes a los cambios o a comprender que cada empleadx aporta y confiere valor y significado a las mismas.
Ya no se pueden concebir las organizaciones como un mero espacio en el que desempeñar funcionas sin más. Henry Ford y su famosa división del trabajo tuvieron influencia en el siglo pasado, cuando la Revolución Industrial planteó otra forma de trabajar que hasta entonces no había tenido lugar.
Ahora, sumidos en un siglo XXI en el que se efectúan cambios en cuestión de segundos, existen personas que por diversas circunstancias no encuentran un espacio donde desarrollar su identidad profesional, que está inherentemente conectada a la identidad personal. Aquí es cuando pienso en mi tarea como orientadora (que me hará, valga la redundancia, situarme en un contexto de desarrollo profesional) en proporcionar a otros los recursos necesarios para que tengan conciencia de sí mismos, de quienes son, de quienes fueron y hacia donde quieren llegar teniendo presentes las circunstancias, sus propios atributos personales y una trayectoria marcada por hitos y transiciones.
En este punto es interesante apreciar cuáles son los elementos o dimensiones que podrían evitar los dramáticos casos que están produciéndose en la actualidad en lo que corresponde a este asunto. Fugate, Kinicky & Ashforth (2004) en su artículo "Employability: A psycho-social construct, its dimensions and applications" hicieron referencia a esto. Ellos hablaron de la empleabilidad como "forma de adaptabilidad de trabajo activa específica que permite a los trabajadores identificar y tener oportunidades de carrera".
Esta empleabilidad estaba conformada por dimensiones indispensables a la hora de llevar de obtener cualquier empleo.
1. La identidad profesional. Ese quién fui, quién soy y quien quiero ser del que hablábamos antes. Es el motor que nos lleva a situarnos en un contexto de trabajo determinado e identificar las oportunidades que puedan darse en el mismo. Es relevante que las personas tengan consciencia de sus atributos personales, el medio en el que se van a desarrollar o pretender desenvolverse y el aprendizaje que van a obtener de el.
Importante destacar elementos: biografía, autoconocimiento, recibir información del medio, tener en cuenta las relaciones interpersonales.
2. Adaptabilidad. Esta dimensión hace referencia a la capacidad de la persona para ajustarse al contexto en el que se va a desarrollar su identidad. Aquí entran en juego diferencias individuales que le van a permitir amoldarse y readaptarse cuando el contexto lo requiera.
Los autores hablan de cinco diferencias individuales que podrían estar vinculadas en este punto, como son el optimismo, la propensión a aprender, la apertura, locus de control interno y la autoeficacia.
La primera implica concebir el cambio como un desafío, como oportunidades de trabajo; la segunda se refiere a la disponibilidad para hacer del aprendizaje un medio para conocer, crecer, adquirir habilidades y competencias adecuadas al contexto de trabajo; la tercera implica afrontar los cambios, comprenderlos y ser capaces de mostrar flexibilidad; la cuarta tiene que ver con la capacidad de asumir compromisos, de ser proactivxs y por último, la quinta está relacionada con la concepción que uno tiene de sí mismo para manejar situaciones que pudiesen suceder.
Otras dimensiones de la que hablan los autores es del capital social y humano. El capital social está relacionado con el contexto de trabajo y las relaciones que establecen los distintos miembros, la reciprocidad, el contacto que pueden conferir oportunidades de trabajo. Por otro lado, tenemos el capital humano, que está conectado con variables que influyen en el desarrollo profesional como: edad, cualificación (educación), inteligencia emocional, habilidades cognitivas y experiencia profesional que van a dar sentido a lo que solicitan las organizaciones. Aquí se incide en educación y experiencia, esta última en relación a la transferencia de habilidades y competencias en otros contextos.
Si estos aspectos confluyen entre sí y son necesarios para acceder un mercado laboral lleno de entresijos e incertidumbre, también tendríamos que considerar los desafíos contemporáneos de la identidad profesional, enormemente vinculados.
Law, Meyers & Wijers (2002) hace 14 años hablaron en su artículo "New perspectives on career and identity in the contemporary world" de los desafíos actuales que debía afrontar la identidad profesional en beneficio de un óptimo desarrollo de la misma. Estos autores identificaron siete retos que no tienen desperdicio comentar:
  • Aprovechamiento de las emociones. Sin duda, uno de los ejes fundamentales que se han apreciado en los últimos tiempos como es la gestión emocional, la cual se ha descrito como reto a la hora de construir una buena identidad (más allá de todos los roles que tomemos a lo largo del transcurso vital. El manejo de emociones o lo que es la llamada gestión emocional es significativa a la hora de afrontar infinitas situaciones que podrían generar emociones negativas. Tener consciencia de que estas situaciones pueden dar lugar y la habilidad de transformarlas en oportunidades puede ser un elemento crucial para mejora la vida de las personas y de las instituciones que formen parte.
  • Diferenciarse de otros. El sentido que uno adquiere de sí mismo o dicho de otro modo, la concepción que se forma en interacción con otras personas tiene importancia en este punto. Uno adquiere consciencia de uno mismo teniendo en cuenta la importancia de otras personas que van a ayudar a conformar edad identidad profesional de la que tanto hablamos.
  • Desarrollar una narrativa personal. El conocimiento de uno mismo a través de la narrativa personal, de la propia biografía, es un elemento que confiere riqueza. Aquí se pueden identificar roles, conflictos, diferentes puntos de vista, toma de decisiones... 
  • Representar experiencia en propios términos. En este aspecto se ha de tener cuidado y operar desde una concepción más objetiva que subjetiva. Esto no significa relegar las experiencias subjetivas y el efecto que tienen sobre nosotros, sino ponerlas en consonancia con la realidad, tener en cuenta los intercambios comunicativos que se producen con otras personas y esto va más allá de centrarse únicamente en uno mismo, ya que implica adaptar o cambiar si fueran necesario comportamientos.
  • Enfocar un punto de vista. El desarrollo de la identidad profesional también está influido por este aspecto. Una vez más conviene decir que estamos interactuando constantemente con otras personas, que intercambiamos puntos de vista, perspectivas que nos pueden servir para aprender y reorganizar ideas con el gin de vislumbrar la acción desde nuevas ideas.
  • Construcción de una vida interior. Conocer cómo actuar en un mundo compartido con otrxs siendo conscientes de ello y de ellxs.
  • Relacionar todo con los propios fines. Dentro de este punto entran en juego los valores, necesidades, expectativas que vayan en consonancia con los propósitos, y la importancia que se les dan a estos dentro de lo cual la propia conciencia juega un papel determinante.
Todos ellos dan sentido al desarrollo de la identidad profesional y en un término más amplio a la identidad global, entendida como ese "yo" en muchas situaciones, en múltiples roles y circunstancias.
Sin duda, es un reto autoconocerse, transformar una emoción en oportunidad de aprendizaje, relacionarse con otros sin perder la esencia de unx mismx, conectar experiencias, momentos vitales que se produjeron en otras etapas y que sin embargo, siguen con nosotros. Y además, el hecho de identificar las propias habilidades, necesidades o valores y ajustarlos en consonancia a otrxs. De algún modo mi mente vincula esto con los pilares de la educación que un día definió Jacques Délors en su informe "La educación encierra un tesoro": aprender a ser, aprender a convivir, aprender a hacer, aprender a aprender que para mí son muy significativos y creo que reflejan bien la esencia de los puntos citados.
Dicho esto, también estos elementos de desarrollo de la identidad profesional me generan cuestiones de afrontamiento ya que está bien saber aprovechar emociones, convivir con otrxs o situar nuestra trayectoria, pero... ¿Siempre es así? ¿Y los conflictos? 
En la construcción de nuestra identidad profesional los conflictos van a ser transcendentales puesto que están incluidos en la toma de decisiones y en diversas situaciones que van a suponer o producen algún tipo de confrontación.
Los conflictos, por tanto, pueden comenzar en unx mismx o mediante la interacción con otras personas, y son situaciones naturales que a veces desde la consciencia o no, castigamos demasiado. 
Desde mi experiencia a diario me surgen conflictos de algún tipo y por el hecho de que tengo que tomar decisiones (desde las más nimias a otras que implican un grado de complejidad mayor) tengo que lidiar con ellas. Este hecho también se produce cuando tengo algún tipo de desacuerdo con personas que provienen de distintos contextos (familiar, laboral...) y hasta ahora no había pensado en nuevas formas útiles de abordarlos.
Leyendo sobre este asunto detenidamente me he dado cuenta que estos conflictos se incluyen de forma transcendental en los procesos de toma de decisiones, en las transiciones que se producen en determinados momentos de nuestro desarrollo y que generan cambios, transformaciones que podrán ser beneficiosas o no dependiendo de cómo manejemos esos tiempos en los que acontecen indecisiones, dilemas, oposiciones, incompatibilidades... (Iborra, 2004). En todos los tipos de conflictos está involucrado el curso de la acción o la dirección que adquieran, ya que no es la misma sensación la que produce un dilema (cuando sabemos que vamos a obtener resultados parecidos en la decisión que tomemos) que la que produce una incompabilidad (confronta dos ideas totalmente opuestas y que no concilian entre sí). Más allá del tipo de conflicto, me parece interesante analizar el manejo de los mismos y las opciones que tenemos para enfrentarlos, en las que la perspectiva experiencial constructivista que se propone en el texto actúa desde la interpretación que realizamos sobre el mismo conflicto, las emociones que suscita o los valores que le conferimos.
Somos nosotrxs los que construimos la comprensión de nuestra realidad, de lo que nos está sucediendo, de la perspectiva que estamos tomando (y que tomamos con anterioridad) y las opciones que podrían darse si transcendemos más allá de lo que hasta ahora atendíamos. Es un enfoque que muestra nuestra manera de pensar, sentir y actuar de forma activa y contextualizada y que pude experimentar en la sesión que realizamos en el aula sobre el modelo FADS (miedo, vacío, desarrollo y seguridad) utilizado como recurso de ayuda a la hora de explorar emociones.
Según la concepción constructivista de la que proviene: "Seguridad y desarrollo son dos valores a los que generalmente nos acercamos. Pero para que la dirección quede completa, falta añadir aquello de lo que nos alejamos. Vinculado a la seguridad está el miedo" (Iborra, 2004, p. 131),
Fue muy interesante aplicar este modelo a un asunto que estaba viviendo en ese momento y que para mí era un cambio importante.
Este en concreto era que se me acababa el contrato en la empresa en la cual he estado un año trabajando y se me presentaba la oportunidad de continuar, pero si realizaba el máster no podía compaginarlo, así que fue una excelente oportunidad de trabajar este recurso, a través del cual identifiqué varios aspectos que suscitaban y suscitan en mí emociones:
  • Elegí realizar el máster con la finalidad de desarrollarme profesionalmente (desarrollo).
  • Experimento algo de miedo porque me es necesario obtener recursos económicos (miedo).
  • Si seguía trabajando sin desarrollarme profesionalmente en el ámbito que quería podría sentir hastío (vacío) ya que si estudiaba podía tener más opciones de seguir construyendo mi futuro de la forma que quiero.
  • Realizar el máster en este tiempo iba a producir una dualidad en mí, ya que el aspecto de seguridad podría relativizarse. Con esto me refiero a que voy a estar en el máster anteponiendo la seguridad que me aportaría trabajar para vivir de mejor.
Podría hacer un análisis más exhaustivo pero la verdad es que simplemente quería plasmar un ejemplo con el que conectar este modelo. Con esta representación quiero probarlo como elemento que puede ser verdaderamente útil en las transiciones (explorar nuestras emociones es crucial para dar sentido a la propia narrativa vital) atendiendo a circunstancias que son importantes o que lo fueron en su momento.
Es muy interesante porque aporta comprensión sobre el propio contexto, permite adentrarse en unx mismx, identificar emociones y situarlas, con el fin de generar opciones, alternativas.
Ello, como ya dije, es relevante tanto a la hora de construir nuestra identidad (autoconocimiento) como en lo que a la resolución de conflictos se refiere (ya sean intrapersonales, interpersonales, o la conjunción de ambos).
Es fundamental saber identificar emociones y manejarlas, y para ello también existen muchísimas más técnicas constructivistas relacionadas con la programación neurolingüística dentro de la cual la experiencia y el aprendizaje constituyen la forma en la que percibimos nuestra realidad, por tanto si somos capaces de comprender como damos sentido a nuestras experiencias (patrones cognitivos o de pensamiento) y nuestras emociones podremos generar nuevas alternativas que nos proporcionen una visión más amplia de la realidad.
Todo esto me lleva a reflexionar, una vez más, sobre el desarrollo de la identidad profesional y los factores que juegan a su favor en una sociedad que no los contempla desde el sistema educativo. Aunque es preciso decir que se empieza a tener un poco más de conciencia acerca de la importancia que adquiere la educación emocional en el desarrollo evolutivo (dentro de la cual se pueden incluir nuestras identidades).
Me preocupa que no se atienda conforme a los requisitos que demanda con fervor la sociedad en su conjunto, condiciones que deberían aprender sus ciudadanos desde etapas evolutivas como la adolescencia, en la que se experimentan transiciones y comienza a confluir el "yo" con los "otros". 
Si para adaptarnos al mercado laboral necesitamos reinventarnos una y otra vez como dice Yuval Harari, ¿Qué hacemos priorizando en conocimientos que a veces ni tienen aplicación en el contexto real? ¿Por qué no mostramos a lxs alumnxs técnicas para autoconocerse? ¿Dónde queda la reflexión? ¿Y la influencia de vivir cxn otrxs? ¿Qué sucede en las transiciones? ¿Somos conscientes de ellas?.





jueves, 15 de diciembre de 2016

¿Qué sentido tienen las organizaciones en el desarrollo profesional?

Buenas tardes. Llevo muchos días intentando establecer conexiones con todo el material que hemos ido dando en orientación profesional y más allá. Más allá porque encuentro vínculos entre acontecimientos que me suceden en el día a día y todo lo que leo, y que intento de ordenar lo mejor que puedo en mi cabeza, que a veces es tan caótica como la sociedad en la que vivimos y a la que ya hice referencia en anteriores entradas.
Voy a comenzar contando un hecho que me sucedió hace poco. Acudí a mi doctora de cabecera para que me hiciese una revisión y junto a ella estaban dos chicas con edades muy parejas a la mía.
En realidad este hecho no es nada extraño, sólo que me hizo pensar sobre aquella estela y la conversación que tuvimos las cuatro personas que estábamos en aquella sala.
Las chicas estaban de prácticas en medicina, en atención primaria y su tutora era mi doctora. Cuando entré, me senté y como acto reflejo empecé a contarle a esta última lo que me pasaba y es entonces cuando ella me dijo: cuéntaselo a las doctores también, porque lo son al igual que yo.
En ese momento rectifiqué y me dirigí hacia ellas también, condicionada o no, les conté lo que me ocurría y ella fueron las encargadas de registrarlo en el ordenador. La doctora las guiaba, las indicaba y al mismo tiempo las dejaba operar y en ese momento iba relacionando cada hecho que acontecía con la orientación profesional y lo que había aprendido.
Me llamó la atención el propósito de la persona que estaba enseñando a esas chicas: que se sintieran profesionales, médicos. Ante eso yo les dije que estaban teniendo una oportunidad magnífica de aprender, y ella continuó para decirme: y aprenderán durante toda la vida, porque ya son doctoras y están aquí por eso mismo.
Me pareció bonito y significativo a la par, y me hizo escribir en mi cuaderno algunas anotaciones que estaban dispuestas en relación con algunos elementos que había leído.
Esas chicas estaban sin ninguna duda experimentando, construyendo su identidad profesional, en un contexto propio, teniendo la oportunidad de entrar en contacto con la comunidad profesional que habían elegido como la investigación sobre el desarrollo de la identidad profesional hacían mención "La comunidad profesional ayuda al nuevo profesional a mantener el contacto con estándares, expectativas y reglas de la profesión".
Ellas, en otro ambiente diferente al de los counselors, también estaban experimentando esas fases de conexión intrapersonal e interpersonal que Gibson, Dollarhide & Moss (2010) consideraron en su día a la hora de plantear las tareas transformacionales de nuevos counselors, porque también tenían que integrar sus propios atributos personales al contexto laboral, estaban de inmersión en una práctica en la que pude ver sus estrategias, cómo tomaban decisiones y trataban de dar respuesta a lo que les estaba planteando en ese momento. Desconozco sin duda otras variables, y no hubiese estado mal haberlas hecho una entrevista, pero creo que iban con algo de prisa.
Este caso es un modo de relacionar esa identidad con el entorno laboral, esa conjunción de atributos personales, diferencias que confluyen y se unen, Diferencias que estaban aportando valores y esa singularidad de la que habla Pilar Mamolar en sus dos textos sobre el desarrollo de la carrera dentro de las organizaciones. Me gustaría hacer alusión a estos dos artículos porque me han hecho profundizar sobre las organizaciones de forma mucho más completa (ya que el ámbito de los recursos humanos ha sido del que más desactualizada he estado), y comprender las tareas o la perspectiva que da lugar en las empresas es muy importante.
Como sabemos, estas conforman el mercado laboral en su mayoría. Recordemos la realidad en la que nos hallamos inmersos, en la que la globalización y el capitalismo explican las demandas del mercado laboral y la incertidumbre que el mismo genera.
Estas son la otra cara de esa conjunción entre persona y ambiente, son las que ayudan a las personas a situarse, a ubicar sus identidades profesionales dentro de un contexto, y por ende, también reclaman protagonismo porque tienen que perdurar (aunque sea difícil estimar el tiempo).

Son sus miembros los que dan sentido a su existencia y también dicho sea de paso, construyen su identidad, la identidad organizacional configurada por su estructura, normas, procedimientos, roles, políticas (Mamolar 2012; 2016), en las que las personas se han de desenvolver a tenor de sus propios valores, intereses, habilidades, creencias, preferencias y van a conformar ese "Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás". (RAE, 2016). Allí es entonces donde las personas crean un vínculo y aportan una parte de sí mismas en un entorno en el que el aprendizaje ha de estar presente, y por tanto, también es importante en este mundo tan cambiante contemplar aquellos rasgos que definen una organización en la que surgen oportunidades que conferirán a los miembros las habilidades que sean necesarias para el desarrollo de sus carreras.
Hasta ahora, no tenía mucho conocimiento sobre otro aspecto que esta en la actualidad en auge en las organizaciones, como son los sistemas de gestión que se llevan a cabo en algunas y que me ha hecho cuestionar dos aspectos:

1. Si las organizaciones cuentan con avanzados modelos que sirven para identificar el talento, las habilidades y/o competencias que poseen sus empleados, ¿Por qué la tasa de desempleo en países como España sigue en alza?

2. ¿Cómo hacen los departamentos de recursos humanos para seleccionar el personal adecuado?

Ambas preguntas se proyectaron en mi pensamiento, ya que este hecho forma parte de nuestro día a día, debido a que somxs muchxs los titulados y las tituladas que esperamos una oportunidad de poder entregar lo mejor de nosotros y nosotras a esas organizaciones que necesitan renovarse y desarrollarse de cara a un buen crecimiento. Aquí ya estamos poniendo de manifiesto esa reciprocidad de la que habla Mamolar.
Cada determinado tiempo necesitan cambiar y establecer nuevos horizontes. Ellas son conscientes de que cada vez y con más fuerza, los algoritmos computacionales y la biotecnología, como diría Yuval Harari, están destinados a formar parte de ellas si siguen queriendo coexistir en esta modernidad líquida (Bauman, 2002) que tanto nos abruma.
Si llegamos hasta aquí, podríamos decir que la revolución tecnológica que estamos percibiendo requiere de competencias y habilidades específicas que hasta ahora no se habían apreciado y que dan pie a lo que Davies, Fidler & Gobis (2011) nombran como "Future work skills" y conectan con la visión que hasta ahora había expuesto de otros autores.
Estas "Future work skills" o habilidades futuras de trabajo siguiendo la estela de los autores son fruto de drivers o conductores tales como la extrema longevidad, el crecimiento de máquinas inteligentes y sistemas, el mundo computacional, la nueva ecología de los medios, organizaciones superestructuradas y un mundo conectado globalmente.

Si atendemos a estos seis factores, uno de ellos habla sobre organizaciones superestructuradas y que Davies, Fidler & Gobies (2011) conciben que se necesitará "(...) crear estructuras que van más allá de las formas y los procesos básicos con los que estamos familiarizados. Significa colaborar y jugar a escalas extremas, desde lo micro hasta lo masivo. Aprender a usar las nuevas herramientas sociales para trabajar, inventar y gobernar a estas escalas es lo que predominará en las siguientes décadas".

Se está incidiendo desde estos aspectos en una nueva visión que ha de estar en consonancia con las variaciones que vayan produciéndose a lo largo de los años, si esto no ocurre así, probablemente, el sentido de las organizaciones quedará complemente obsoleto.

Las diez habilidades de las que los autores hablan son las siguientes:

1. Dar sentido. Habilidad para determinar el significado profundo de lo que está siendo expresado.

2. Inteligencia social. Habilidad para conectar con otros de manera profunda y directa, para detectar y estimular reacciones e interacciones deseadas.

3. Pensamiento innovador y adaptativo. Habilidades para pensar y descubrir soluciones y respuestas más allá de lo establecido.

4. Competencia intercultural. Habilidad para operar en diferentes escenarios culturales.

5. Pensamiento computacional. Habilidad para traducir grandes cantidades de datos en conceptos abstractos y para comprender razonamientos basados en datos.

6. Formación en los nuevos medios. La habilidad para evaluar críticamente y desarrollar contenido usado en las nuevas formas de los "media" y utilizarlos para comunicar de forma persuasiva.

7. Transdisciplineariedad. Formación y habilidad para comprender conceptos a través de múltiples disciplinas.

8. Mentalidad para el diseño. Habilidad para representar y desarrollar tareas y procesos de trabajo con el propósito de obtener resultados deseados.

9. Gestión cognitiva. Habilidad para discriminar y filtrar información en función de su importancia y para entender cómo maximizar el funcionamiento cognitivo usando una variedad de herramientas y técnicas.

10. Colaboración virtual. Habilidad para trabajar de forma productiva, conducir el compromiso y manifestar presencia como miembro de un equipo virtual.


Veamos esto en el caso de la compañía Nokia (como comentó el profesor en el aula).
Buscando información sobre este hecho, encontré unas afirmaciones bastante representativas y reveladoras en referencia a lo que comenté anteriormente sobre el significado y la importancia que creaban los empleados en el crecimiento de las mismas.
Según Bolsamanía (25 de septiembre de 2011) las razones por las que Nokia no supo adaptarse a los vaivenes fueron:

1. Priorización por parte de los directivos hacia objetivos a corto plazo sin tener en cuenta elementos indispensables para un buen desarrollo de la empresa.

2. Conflictos organizativos. La relación entre sus empleados se hizo insostenible y dio lugar a una insana competitividad.

3. Los directivos "ignoraron el clima emocional".

Como apreciamos, la estabilidad de la empresa se vio afectada debido a que los cargos no tuvieron en cuenta que la organización y su buen funcionamiento dependía de un clima cooperativo en el que las personas que la conformaban aportaban intereses y expectativas, cada una en sí misma pero al mismo tiempo con toda la comunidad.
En este punto hicieron falta esos sistemas de gestión del talento, que pusieran en consonancia los intereses y expectativas de los empleados, no como entes independientes si no como equipo que siguiera una misma dirección. Otro punto, y no menos relevante, sería enfocar las acepciones de conflicto desde el texto "Perspectivas en la gestión de conflictos" puesto que aquí se produjeron de índole interpersonal. Las relaciones que se establecieron no iban en una misma dirección, experimentaron incongruencias entre valores, intereses, habilidades, perspectivas que desembocaron en incompatibilidad, incompatibilidad que debía de haberse previsto ya que el conflicto es inherente a las relaciones entre personas.

No se adaptaron a los nuevos tiempos ni a las demandas de mercado. Ignoraron la exigencia de que la institución adoptara muchas de las diez herramientas señaladas, por ende: ¿Se formó adecuadamente en inteligencia social? ¿Los miembros fueron capaces de dar sentido a su trabajo en la organización? ¿Hubo mentalidad para el diseño? ¿Y formación en los nuevos medios?, ¿Llegarían a colaborar de forma virtual?
Otras cuestiones que me planteo son: ¿Qué tipo de evaluaciones o seguimientos se llevaron a cabo? ¿Qué tipo de liderazgo o influencia efectuaron los directivos? ¿Se tuvo en cuenta el aprendizaje, la cooperación y el compromiso?
Es bastante sencillo poner de ejemplo a Nokia como organización que no supo adaptase a la contemporaneidad, eximiendo el carácter social agregado que solicitaban las empresas e ignorando cualquier tipo de gestión de carrera, por lo que al final se transformó en un sinsentido en el que actualmente sigue vagando.

Por último, como conclusión de todo este "collage" de ideas, me gustaría remarcar aquellos aspectos que he aprendido:

  • La identidad profesional se conforma en las organizaciones. El sentirse vinculado a una comunidad es muy importante para su desarrollo.
  • Los atributos intrapersonales han de estar conectados a los interpersonales.
  • El sentido de la organizacion se conforma a través de todos sus miembros, los cuales poseen habilidades, competencias, intereses, valores...
  • La gestión de conflictos y su relevancia en los contextos en los que se hallan involucrados los seres humanos. (Esto lo abordaré en la siguiente entrada)
  • La necesidad de que las empresas cuenten con sistemas de gestión que acompañen al empleado desde un primer momento en su proceso de aprendizaje.
  • Es imprescindible que tengamos en cuenta esas habilidades para el futuro en la sociedad de las TIC (aproximadamente estas habilidad están estimadas como necesarias para dentro de tres años... Un futuro muy cercano, eso sin duda).

Páginas web
Bolsamanía (25 de septiembre de 2011). Nokia y las razones de su hundimiento: ¿Podría pasarle a tu empresa?. Recuperado de http://www.bolsamania.com/noticias/empresas/nokia-y-las-razones-de-su-hundimiento-podria-pasarle-a-tu-empresa--874811.html

Quien dijo que somos únicos se le olvido concretar que vivimos en comunidad, y que para sobrevivir tenemos que aprender a manejarlo adecuadamente en la realidad o contexto que sea menester.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Sociedad y persona

Entre un contexto social, político, económico y cultual cambiante, y una persona pueden converger múltiples procesos, entre los que se encuentra la adquisición de identidad. Esta identidad, entre la que se encuentra la identidad profesional cuyo punto de partida son los contextos en los que se ha de desenvolver, los cambios o transiciones que suceden en ciertos momentos en los que las decisiones adquieren importancia.
Y todo esto no transita de forma sencilla, ya que es un proceso complejo en el que (valga la redundancia) están implicadas variedad de cuestiones que a veces me ha supuesto alguna que otra dificultad comprender, pero que me ha proporcionado en mayor o menor medida un conocimiento que he podido ir conectando con experiencias, con recuerdos, con mi trayectoria. Me he dado cuenta de que si no era capaz de reflexionar sobre mi biografía difícilmente iba a poder proporcionar a otra(s) persona(s) las herramientas o los métodos convenientes para que alcancen esos conocimientos sobre sí misma(s). En otras palabras, yendo más allá de la propia reflexión vital, esto me está sirviendo para desgranar puntos que son favorables a la hora de intervenir con todo aquel que lo necesite durante el desarrollo, ya que particularmente necesitamos reflexionar acerca de estas cuestiones, principalmente por la riqueza que confieren al transcurso vital.
Hace dos años me ofrecieron un voluntariado con el objetivo de orientar a personas en riesgo de exclusión socio-laboral y decliné esta propuesta a favor de otros ámbitos en los que sentía que podía aportar algo más contundente, algo que me hiciese sentir segura, ya que me decía a mí misma: ¿Cómo vas a asesorar a otros si ni tan siquiera has podido ejercer un trabajo de lo que has estudiado? Sé que este planteamiento no fue muy positivo, ya que en verdad cerré una puerta a la ignorancia, ignorancia que sólo se podía combatir con la apertura, enfrentando nuevos retos y que hasta este momento no he sido consciente.
Aun así, esto fue lo que sentí en ese momento en el que tengo que reconocer que yo también estaba muy perdida al no lograr ubicarme en el mercado laboral y por ello intentaba buscar alternativas o crear de alguna forma posibilidades de ejercer, de poner en práctica aquello proveniente de mi identidad profesional, aunque no tuviese un contrato de trabajo.
Aquí, en este punto, fue cuando me dí de bruces con la realidad que nos concierne actualmente, realidad en la que la idea del progreso, tal y como menciona Bauman (2002) se ha tornado muy difuso porque "(...) el progreso ya no es una medida temporal, algo provisorio, que conduciría finalmente (y en breve) a un estado de perfección (o sea, a un estado de situación en el que todo lo que debía hacerse ya ha sido hecho y ningún otro cambio es necesario), sino un desafío y una necesidad perpetuos y quizás interminables, verdadero significado de "sentirse vivo y bien". (p. 144)
Es desestabilizador comprobar que estas palabras toman un incuestionable protagonismo en la sociedad actual, en nuestro día a día.
Nada es como antes, porque antes no es ahora y tampoco es suficiente, estamos inmersos en un reciente siglo XXI cargado de vaivenes entre los que se encuentra el trabajo, el mercado laboral.
Esta concepción que cambia al segundo que escribo estas palabras, y que por ende, nos ha afectado.
Para explicar mejor esto, utilizaré otra cita del mismo autor, que dice así:
"Vivimos en un mundo de flexibilidad universal, bajo condiciones de Unscherheit agudas y sin visos de solución, que penetran todos los aspectos de la vida individual -las fuentes de nuestro sustento así como los vínculos de amor e interés común, los parámetros de identidad profesional así como los de identidad cultural, los modos de representación del yo en público así como los modelos de salud y belleza, los valores relevantes así como los medios para alcanzarlos-". (p. 145)
Para descifrar este párrafo me ha parecido interesante buscar la palabra "Unscherheit" que en castellano es "precariedad", "inseguridad".
Esta precariedad que nos invade en los aspectos comentados tiene un impacto que ciega toda expectativa clase de expectativa, porque nada está definido.
Atrás queda el determinismo "ocupacional" y el trabajo para toda la vida, y lo que quedan son personas con nuevas situaciones en las que a veces eso que señalaba Bauman como identidad profesional está difusa.
Llego hasta aquí para hablar de este concepto que si soy honesta, me ha supuesto esfuerzo interiorizar porque depende de muchas variables que entran en juego en el transcurso vital de la persona, y en la intervención de un Orientador Profesional.
Para conocer que es la Orientación Profesional me dí cuenta a través de las lecturas y de la reflexión que es fundamental comprender qué es exactamente la identidad profesional, qué factores lleva consigo, cómo nos afecta y sobre todo, su vinculación con la sociedad.
Leyendo, pude advertir varios aspectos de la identidad profesional:
1. En la identidad profesional están íntimamente relacionadas las transiciones. La RAE define transición de tres maneras, la primera como la acción o modo de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto, la segunda como paso más o menos rápido de una prueba, idea o materia a otra, en discursos o escritos, y la tercera como cambio repentino de tono y expresión.
Si tomamos como transición la primera acepción esto implicará una serie de procesos y actuaciones que suceden y que por ende, tienen un efecto en las personas .
2. La identidad profesional también está ligada a la demanda laboral que hoy día nos concierne, dando lugar a que, como mencionan Vera & Valenzuela (2012) "(...) el proceso de autodefinición formación y mantenimiento de la identidad se torne desafiante" (p. 277)
3. La identidad profesional forma parte de una más global en la persona que es la que nos define en los múltiples contextos en los que nos desenvolvemos.
4. La identidad profesional se desarrolla por tanto entre lo llamado intrapersonal (¿Quién soy?)  y lo interpersonal (entre personas).
Aquí he expuesto nociones que he alcanzado a comprender sobre identidad profesional, pero en realidad en lo que me interesa reflexionar es en eso que pasa en esta aceptación, en esas transiciones o sucesos, hitos, momentos críticos que dan lugar a lo que somos o vamos siendo, y que estarán presentes en nuestra proyección de futuro.
Momento en los que un orientador profesional incide en el asesoramiento, proporcionando, facilitando ayuda o las herramientas necesarias para que sea la propia persona la que sea consciente de sí misma y de su realidad a través del análisis y reflexión de la propia biografía.
Como se dice en el texto sobre aprendizaje transicional "(...) educational practicioners need to reflexively reconsider their role as facilitators of this learning for personal and social change" (p. 219).
Los autores de este texto hablan sobre eso que pasa en las transiciones, en lo que ellos llaman aprendizaje transicional, en la construcción de significados que surgen a través de la confrontación o no de las demandas personales y sociales. En esta convergencia Wildemeerch & Stroobants (2009) hablan de adaptación, crecimiento, distinción y resistencia que pueden darse de diferentes maneras en estos cambios.


  • Adaptación que prioriza en demandas sociales.
  • Crecimiento de cara a desarrollarse en una sociedad cambiante.
  • Distinción como diferenciación, personalización o singularidad que va más allá de lo establecido por las demandas sociales.
  • Resistencia. Criticismo hacia lo socialmente establecido.
Son relevantes estas estrategias de afrontamiento porque pueden lugar a crear significados, a que las personas adquieran ese llamado autoconocimiento de sí mismas del contexto de manera más amplia  además, sus prioridades en determinados momentos o circunstancias (pasadas, presentes o futuras), aunque tengo que reconocer que  es una reflexión que puede requerir tiempo (el papel del orientador es fundamental).
Otros elementos que pueden acontecer durante el aprendizaje transicional son las estrategias combinadas, caracterizadas por asociar las anteriores, operando en la sintonización o no de las demandas sociales (estimación, cambio, rediseño y reconstrucción). Lo mejor de todo esto es que supone poner en práctica la construcción. Al ser protagonistas de este proceso de cambio, de su análisis, podemos con ello hacer conexiones, construir, deconstruir, co-construir elementos que pueden ser importantes de cara a nuevas proyecciones.
Aunque puede tener limitaciones, ya que estamos inmersos en un mercado laboral en el que los mecanismos de exclusión se hacen más que visibles, y muchas veces podemos caer en el caos de no saber cómo reconducirnos o situarnos.
Otro hecho que me parece sumamente curioso es como nombran los autores, la serendipia, una palabra que siempre me ha causado atractivo en mí y que está vinculada con el azar
"Coincidence, luck, differences in opportunity estructures, unexpected possibilities, and estructural limitation amongst other things, play an important role in the genertion of meaningful connections that shape the proccess of transitional learning". (Wildemeerch & Stroobants, 2009, p. 225)
¿Por qué es interesante esto? Porque son variables que no podemos controlar, que están ahí, que pueden producirse y podemos conocerlas, pero son totalmente complejas de predecir. La casualidad puede estar a nuestro favor o no en numerosas ocasiones.
De aquí la persona puede extraer premisas para apreciar nuevas posibilidades y limitaciones, nuevas perspectivas que pueden dar pie a construir aunque no es la única técnica que se puede emplear.
Recuerdo en referencia a estas estrategias que llevamos en clase dos ejercicios, uno más personal en el que teníamos que conectar estos aspectos en nuestra vida  y otro en el que teníamos que hablar sobre que estaba sucediendo en determinados casos, en determinados momentos autobiográficos de los que no se podían extraer apenas las situaciones anteriores y caímos en el descuido de vincular dichas estrategias con esas conyunturas cuando no tenían nada que ver. Esta técnica es mucho más que nombrar un suceso, siendo necesaria la elaboración de una linea temporal (podría no tener lugar en el papel) como la que hicimos en el aula con la pretensión de propiciar ese punto de partida reflexivo.
Otro modelo o estrategia de intervención que hemos contemplado es el FADS (vacío, desarrollo, miedo y seguridad) en el tanto la identificación y exploración de emociones como su gestión pueden dar lugar tanto al conocimiento de aquello que se produce en las transiciones como al cambio.
Para ejemplificar esto me parece oportuno hacer mención a la intervención que el profesor subió en el aula virtual, ¿Por qué? Porque pone en práctica las estrategias nombradas anteriormente y fue una transcripción que me ayudó muchísimo a comprender el concepto de identidad profesional con más riqueza. Es una situación que confluye en nuestra realidad, en el mercado de trabajo. Una persona que analiza lo que le está sucediendo con ayuda de una persona, identifica emociones, motivaciones, conflictos internos, circunstancias y hasta prioridades.
Aquí destaco la figura del orientador, guía o asesor porque ayuda a conducir, a que la persona se ubique en dos esferas, la suya propia como sujeto y la laboral, en la que también está incluido.
Es muy interesante apreciar situaciones de seguridad que experimenta la persona con la que se interviene, de miedo e incluso de crecimiento, y la guía que se establece con objeto de pensar acerca de la propia identidad profesional y la emoción o emociones que esto produce, ya que pone de manifiesto el significado, la idea que tiene la persona sobre su profesión y como la ejerce. En este caso parece que está difusa a priori, se reflexiona sobre el sentido de identidad: "¿Quién tienes que ser, quién te han dicho que seas o quién te gustaría a ti ser, quién quieres ser?", se produce una identificación de emociones ¿Qué te hace sentir? ¿Cómo te sentirías? 
Se vinculan los aspectos intrapersonales (yo) con los interpersonales (mercado laboral): ¿Cuáles son tus prioridades?   ¿Cómo ves a los otros? ¿Cómo desempeñan la profesión? ¿Te sientes identificado con un grupo de referencia?¿Te sientes igual de profesional dentro que fuera?
Proyección. ¿Cómo actuarías en otros contextos? ¿Cómo te ves en el futuro? 

Moviéndonos entre emociones, entre lo que sucede en momentos de cambio, en lo que podría suceder, en las posibilidades y alternativas y en los límites.

"lo curioso es que la identidad no es algo que tienes, sino algo que haces y algo que además como vas vinculando, como vas generando pertenencias y a partir de todo esto que sentido de. Eso es lo que estás haciendo sólo que cada vez más abstracto parece que es más de lo mismo y es algo que estás haciendo. Es como los procesos que se realizan a la hora de construir tu identidad incluso los similares con los mismos en otros contextos y por eso tienes un papel proactivo para construirlo, pero aún no eres tan consciente de ello" (Transcripción interv.)

No sé si doy a conocer mediante este escrito las ideas que he ido interiorizando a través de las lecturas y las dinámicas que realizamos en el aula, lo único que se es que crear, tener consciencia del proceso, de lo que sucede cuando vamos creando nuestra identidad profesional no es tan sencillo, y esto me hace conectarlo con mi vida, con la Orientación Profesional, con cómo puedo intervenir yo, qué puedo hacer como profesional para que otra persona estime su situación, sus cambios, sus aprendizajes, sus emociones y momentos críticos.
Resultado de imagen de orientacion profesionalCreo que debe ser una práctica muy bonita el mero hecho de ayudar a otros a contemplar sus posibilidades en un mercado laboral que parece transformarse en cuestión de segundos, ayudar a ubicarse a pesar de la incertidumbre o por lo menos proporcionar los recursos para que uno mismo tome las decisiones que considere oportunas.



Vera, J. A & Valenzuela, J. E. (2012). El concepto de identidad como recurso para el estudio de transiciones. Psicologia & Sociedade, 24 (2), 272-282.