lunes, 28 de noviembre de 2016

Sociedad y persona

Entre un contexto social, político, económico y cultual cambiante, y una persona pueden converger múltiples procesos, entre los que se encuentra la adquisición de identidad. Esta identidad, entre la que se encuentra la identidad profesional cuyo punto de partida son los contextos en los que se ha de desenvolver, los cambios o transiciones que suceden en ciertos momentos en los que las decisiones adquieren importancia.
Y todo esto no transita de forma sencilla, ya que es un proceso complejo en el que (valga la redundancia) están implicadas variedad de cuestiones que a veces me ha supuesto alguna que otra dificultad comprender, pero que me ha proporcionado en mayor o menor medida un conocimiento que he podido ir conectando con experiencias, con recuerdos, con mi trayectoria. Me he dado cuenta de que si no era capaz de reflexionar sobre mi biografía difícilmente iba a poder proporcionar a otra(s) persona(s) las herramientas o los métodos convenientes para que alcancen esos conocimientos sobre sí misma(s). En otras palabras, yendo más allá de la propia reflexión vital, esto me está sirviendo para desgranar puntos que son favorables a la hora de intervenir con todo aquel que lo necesite durante el desarrollo, ya que particularmente necesitamos reflexionar acerca de estas cuestiones, principalmente por la riqueza que confieren al transcurso vital.
Hace dos años me ofrecieron un voluntariado con el objetivo de orientar a personas en riesgo de exclusión socio-laboral y decliné esta propuesta a favor de otros ámbitos en los que sentía que podía aportar algo más contundente, algo que me hiciese sentir segura, ya que me decía a mí misma: ¿Cómo vas a asesorar a otros si ni tan siquiera has podido ejercer un trabajo de lo que has estudiado? Sé que este planteamiento no fue muy positivo, ya que en verdad cerré una puerta a la ignorancia, ignorancia que sólo se podía combatir con la apertura, enfrentando nuevos retos y que hasta este momento no he sido consciente.
Aun así, esto fue lo que sentí en ese momento en el que tengo que reconocer que yo también estaba muy perdida al no lograr ubicarme en el mercado laboral y por ello intentaba buscar alternativas o crear de alguna forma posibilidades de ejercer, de poner en práctica aquello proveniente de mi identidad profesional, aunque no tuviese un contrato de trabajo.
Aquí, en este punto, fue cuando me dí de bruces con la realidad que nos concierne actualmente, realidad en la que la idea del progreso, tal y como menciona Bauman (2002) se ha tornado muy difuso porque "(...) el progreso ya no es una medida temporal, algo provisorio, que conduciría finalmente (y en breve) a un estado de perfección (o sea, a un estado de situación en el que todo lo que debía hacerse ya ha sido hecho y ningún otro cambio es necesario), sino un desafío y una necesidad perpetuos y quizás interminables, verdadero significado de "sentirse vivo y bien". (p. 144)
Es desestabilizador comprobar que estas palabras toman un incuestionable protagonismo en la sociedad actual, en nuestro día a día.
Nada es como antes, porque antes no es ahora y tampoco es suficiente, estamos inmersos en un reciente siglo XXI cargado de vaivenes entre los que se encuentra el trabajo, el mercado laboral.
Esta concepción que cambia al segundo que escribo estas palabras, y que por ende, nos ha afectado.
Para explicar mejor esto, utilizaré otra cita del mismo autor, que dice así:
"Vivimos en un mundo de flexibilidad universal, bajo condiciones de Unscherheit agudas y sin visos de solución, que penetran todos los aspectos de la vida individual -las fuentes de nuestro sustento así como los vínculos de amor e interés común, los parámetros de identidad profesional así como los de identidad cultural, los modos de representación del yo en público así como los modelos de salud y belleza, los valores relevantes así como los medios para alcanzarlos-". (p. 145)
Para descifrar este párrafo me ha parecido interesante buscar la palabra "Unscherheit" que en castellano es "precariedad", "inseguridad".
Esta precariedad que nos invade en los aspectos comentados tiene un impacto que ciega toda expectativa clase de expectativa, porque nada está definido.
Atrás queda el determinismo "ocupacional" y el trabajo para toda la vida, y lo que quedan son personas con nuevas situaciones en las que a veces eso que señalaba Bauman como identidad profesional está difusa.
Llego hasta aquí para hablar de este concepto que si soy honesta, me ha supuesto esfuerzo interiorizar porque depende de muchas variables que entran en juego en el transcurso vital de la persona, y en la intervención de un Orientador Profesional.
Para conocer que es la Orientación Profesional me dí cuenta a través de las lecturas y de la reflexión que es fundamental comprender qué es exactamente la identidad profesional, qué factores lleva consigo, cómo nos afecta y sobre todo, su vinculación con la sociedad.
Leyendo, pude advertir varios aspectos de la identidad profesional:
1. En la identidad profesional están íntimamente relacionadas las transiciones. La RAE define transición de tres maneras, la primera como la acción o modo de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto, la segunda como paso más o menos rápido de una prueba, idea o materia a otra, en discursos o escritos, y la tercera como cambio repentino de tono y expresión.
Si tomamos como transición la primera acepción esto implicará una serie de procesos y actuaciones que suceden y que por ende, tienen un efecto en las personas .
2. La identidad profesional también está ligada a la demanda laboral que hoy día nos concierne, dando lugar a que, como mencionan Vera & Valenzuela (2012) "(...) el proceso de autodefinición formación y mantenimiento de la identidad se torne desafiante" (p. 277)
3. La identidad profesional forma parte de una más global en la persona que es la que nos define en los múltiples contextos en los que nos desenvolvemos.
4. La identidad profesional se desarrolla por tanto entre lo llamado intrapersonal (¿Quién soy?)  y lo interpersonal (entre personas).
Aquí he expuesto nociones que he alcanzado a comprender sobre identidad profesional, pero en realidad en lo que me interesa reflexionar es en eso que pasa en esta aceptación, en esas transiciones o sucesos, hitos, momentos críticos que dan lugar a lo que somos o vamos siendo, y que estarán presentes en nuestra proyección de futuro.
Momento en los que un orientador profesional incide en el asesoramiento, proporcionando, facilitando ayuda o las herramientas necesarias para que sea la propia persona la que sea consciente de sí misma y de su realidad a través del análisis y reflexión de la propia biografía.
Como se dice en el texto sobre aprendizaje transicional "(...) educational practicioners need to reflexively reconsider their role as facilitators of this learning for personal and social change" (p. 219).
Los autores de este texto hablan sobre eso que pasa en las transiciones, en lo que ellos llaman aprendizaje transicional, en la construcción de significados que surgen a través de la confrontación o no de las demandas personales y sociales. En esta convergencia Wildemeerch & Stroobants (2009) hablan de adaptación, crecimiento, distinción y resistencia que pueden darse de diferentes maneras en estos cambios.


  • Adaptación que prioriza en demandas sociales.
  • Crecimiento de cara a desarrollarse en una sociedad cambiante.
  • Distinción como diferenciación, personalización o singularidad que va más allá de lo establecido por las demandas sociales.
  • Resistencia. Criticismo hacia lo socialmente establecido.
Son relevantes estas estrategias de afrontamiento porque pueden lugar a crear significados, a que las personas adquieran ese llamado autoconocimiento de sí mismas del contexto de manera más amplia  además, sus prioridades en determinados momentos o circunstancias (pasadas, presentes o futuras), aunque tengo que reconocer que  es una reflexión que puede requerir tiempo (el papel del orientador es fundamental).
Otros elementos que pueden acontecer durante el aprendizaje transicional son las estrategias combinadas, caracterizadas por asociar las anteriores, operando en la sintonización o no de las demandas sociales (estimación, cambio, rediseño y reconstrucción). Lo mejor de todo esto es que supone poner en práctica la construcción. Al ser protagonistas de este proceso de cambio, de su análisis, podemos con ello hacer conexiones, construir, deconstruir, co-construir elementos que pueden ser importantes de cara a nuevas proyecciones.
Aunque puede tener limitaciones, ya que estamos inmersos en un mercado laboral en el que los mecanismos de exclusión se hacen más que visibles, y muchas veces podemos caer en el caos de no saber cómo reconducirnos o situarnos.
Otro hecho que me parece sumamente curioso es como nombran los autores, la serendipia, una palabra que siempre me ha causado atractivo en mí y que está vinculada con el azar
"Coincidence, luck, differences in opportunity estructures, unexpected possibilities, and estructural limitation amongst other things, play an important role in the genertion of meaningful connections that shape the proccess of transitional learning". (Wildemeerch & Stroobants, 2009, p. 225)
¿Por qué es interesante esto? Porque son variables que no podemos controlar, que están ahí, que pueden producirse y podemos conocerlas, pero son totalmente complejas de predecir. La casualidad puede estar a nuestro favor o no en numerosas ocasiones.
De aquí la persona puede extraer premisas para apreciar nuevas posibilidades y limitaciones, nuevas perspectivas que pueden dar pie a construir aunque no es la única técnica que se puede emplear.
Recuerdo en referencia a estas estrategias que llevamos en clase dos ejercicios, uno más personal en el que teníamos que conectar estos aspectos en nuestra vida  y otro en el que teníamos que hablar sobre que estaba sucediendo en determinados casos, en determinados momentos autobiográficos de los que no se podían extraer apenas las situaciones anteriores y caímos en el descuido de vincular dichas estrategias con esas conyunturas cuando no tenían nada que ver. Esta técnica es mucho más que nombrar un suceso, siendo necesaria la elaboración de una linea temporal (podría no tener lugar en el papel) como la que hicimos en el aula con la pretensión de propiciar ese punto de partida reflexivo.
Otro modelo o estrategia de intervención que hemos contemplado es el FADS (vacío, desarrollo, miedo y seguridad) en el tanto la identificación y exploración de emociones como su gestión pueden dar lugar tanto al conocimiento de aquello que se produce en las transiciones como al cambio.
Para ejemplificar esto me parece oportuno hacer mención a la intervención que el profesor subió en el aula virtual, ¿Por qué? Porque pone en práctica las estrategias nombradas anteriormente y fue una transcripción que me ayudó muchísimo a comprender el concepto de identidad profesional con más riqueza. Es una situación que confluye en nuestra realidad, en el mercado de trabajo. Una persona que analiza lo que le está sucediendo con ayuda de una persona, identifica emociones, motivaciones, conflictos internos, circunstancias y hasta prioridades.
Aquí destaco la figura del orientador, guía o asesor porque ayuda a conducir, a que la persona se ubique en dos esferas, la suya propia como sujeto y la laboral, en la que también está incluido.
Es muy interesante apreciar situaciones de seguridad que experimenta la persona con la que se interviene, de miedo e incluso de crecimiento, y la guía que se establece con objeto de pensar acerca de la propia identidad profesional y la emoción o emociones que esto produce, ya que pone de manifiesto el significado, la idea que tiene la persona sobre su profesión y como la ejerce. En este caso parece que está difusa a priori, se reflexiona sobre el sentido de identidad: "¿Quién tienes que ser, quién te han dicho que seas o quién te gustaría a ti ser, quién quieres ser?", se produce una identificación de emociones ¿Qué te hace sentir? ¿Cómo te sentirías? 
Se vinculan los aspectos intrapersonales (yo) con los interpersonales (mercado laboral): ¿Cuáles son tus prioridades?   ¿Cómo ves a los otros? ¿Cómo desempeñan la profesión? ¿Te sientes identificado con un grupo de referencia?¿Te sientes igual de profesional dentro que fuera?
Proyección. ¿Cómo actuarías en otros contextos? ¿Cómo te ves en el futuro? 

Moviéndonos entre emociones, entre lo que sucede en momentos de cambio, en lo que podría suceder, en las posibilidades y alternativas y en los límites.

"lo curioso es que la identidad no es algo que tienes, sino algo que haces y algo que además como vas vinculando, como vas generando pertenencias y a partir de todo esto que sentido de. Eso es lo que estás haciendo sólo que cada vez más abstracto parece que es más de lo mismo y es algo que estás haciendo. Es como los procesos que se realizan a la hora de construir tu identidad incluso los similares con los mismos en otros contextos y por eso tienes un papel proactivo para construirlo, pero aún no eres tan consciente de ello" (Transcripción interv.)

No sé si doy a conocer mediante este escrito las ideas que he ido interiorizando a través de las lecturas y las dinámicas que realizamos en el aula, lo único que se es que crear, tener consciencia del proceso, de lo que sucede cuando vamos creando nuestra identidad profesional no es tan sencillo, y esto me hace conectarlo con mi vida, con la Orientación Profesional, con cómo puedo intervenir yo, qué puedo hacer como profesional para que otra persona estime su situación, sus cambios, sus aprendizajes, sus emociones y momentos críticos.
Resultado de imagen de orientacion profesionalCreo que debe ser una práctica muy bonita el mero hecho de ayudar a otros a contemplar sus posibilidades en un mercado laboral que parece transformarse en cuestión de segundos, ayudar a ubicarse a pesar de la incertidumbre o por lo menos proporcionar los recursos para que uno mismo tome las decisiones que considere oportunas.



Vera, J. A & Valenzuela, J. E. (2012). El concepto de identidad como recurso para el estudio de transiciones. Psicologia & Sociedade, 24 (2), 272-282.






miércoles, 23 de noviembre de 2016

Paradigmas en la orientación profesional

Esta entrada es una reflexión acerca del texto sobre "Paradigmas en la Orientación Profesional" perteneciente al libro "APA Handbook of Career Intervention" escrito en 2015.
Este dato puede que no sea relevante a priori, pero tengo la costumbre la mayoría de ocasiones de investigar acerca de las lecturas que me recomiendan ahondando sobre el autor/a o autores/as y sus historias vitales o más en aplicación a la temática que nos concierne, a su trayectoria.
Todo esto sucedió después de haber hecho en clase junto a mis compañeros una actividad que me dio bastante qué pensar, ya que consistía en añadir un título de forma específica a cada una de los tres folios que nos repartió el profesor.
Fue gracioso porque echamos un vistazo a cada folio, leímos las palabras que lo conformaban y nos miramos los unos a los otros bastante perdidos, sin saber qué hacer o mejor dicho, cómo titularlo.
Tomamos la decisión de titularlos y posteriormente ordenarlos en una especie de secuencia temporal.
A cada uno le pusimos nombres distintos, y el primero de ellos fue "El yo robot".
Llegamos a un acuerdo en cuanto a la temática que contenía este folio, puesto que asociamos las teorías psicológicas que surgieron en la primera mitad del siglo XX con el, en las que predominaba la objetividad y el intento de hacer una disciplina que pudiese determinar o establecer patrones de medida a la hora de estudiar los procesos que ocurren en la mente de una persona.

Después en relación a la secuencia temporal, titulamos la segunda hoja "El individuo como protagonista de su desarrollo y toma de decisiones". Creímos que el contenido de este folio era algo más amplio que el habíamos visto anteriormente, ya que añadía conceptos en los que contemplaba a la persona desde una esfera más compleja en la que era protagonista de sus decisiones.
Señalamos dos palabras que nos parecieron significativas: autoconcepto y autoeficacia.

Por último, en esta cronología decidimos que el nombre del tercer folio sería "Individuo en interacción con la sociedad".
¿Por qué? Porque ya se estaban mostrando conceptos mucho más complejos vinculados a de la persona (identidad, biografía, estrategias del curso vital, autoconstrucción, adaptabilidad...) confluyentes con otros sistemas, en este caso el mercado laboral (creación de empleo, competencia cultural, flexibilidad, disposición...).
Todos los miembros de la clase llegamos casi a las mismas conclusiones, por lo que fue curioso comprobar que una parte de nosotros, de manera implícita reconocía los momentos a los que se referían cada una de las hojas aunque todavía estuviese por llegar la lectura.
De forma personal, esta última hoja la relacioné con mi trayectoria y con la situación laboral actual, en la que muchos tenemos que crear nuevas estrategias y adaptarnos ante la precariedad aunque ello implique desempeñar trabajos que nada correspondan a nuestros intereses, expectativas laborales o formación.
Una vez dicho esto, comenzaré por nombrar algunos de los aspectos más significativos del texto "Paradigmas en la Orientación Profesional" y que conecta con lo expuesto anteriormente.
Tengo que decir, que antes de leerlo no tenia un especial conocimiento sobre el tema y esto hizo que me sintiese perdida por lo que decidí buscar más información sobre la orientación profesional y vincularla.
Esto me llevó a establecer varios puntos:
1. La Orientación Profesional es una disciplina compuesta por paradigmas que han ido conformándose a lo largo del tiempo en función del conocimiento y del contexto histórico.
En palabras de González (2003) "La Orientación Profesional tiene una historia, ha sido producto de esa historia, ha ido modificando su concepto y funciones a lo largo de esa historia y no puede ser comprendida sin esa historia" (p.21).
Tras una primera lectura del texto, esa fue una de las ideas principales que obtuve y este autor me ayudó mucho a complementarla y a situarla como algo ineludible.
Otra de las citas que me gustaría compartir es la siguiente:

"La Orientación Profesional ha recorrido un largo camino que la ha llevado, desde un asesoramiento prescriptivo y directivo, hasta entender que el individuo es un sujeto activo de su propio proceso orientador (...) El protagonismo del sujeto debe recaer en el sujeto orientado, como persona que es capaz de hacer una autorreflexión, de autoconocerse, de autoorientarse. El resto de agentes (orientador, profesor, padres, etc) facilitarán los elementos de reflexión para que este dirija el proceso madurativo y de toma de decisiones (...) Se trata de ayudar al sujeto a que planifique sus propias actividades y estrategias de aprendizaje que le hagan ser autónomo en todas sus manifestaciones y capaz de planificar su desarrollo vocacional". (González, 2003, p.23)

Esta frase viene a desglosar la temporalidad que ha experimentado la Orientación Profesional como disciplina, enmarcada en cada época de forma contextual, acorde al momento histórico que estaba experimentando y por ende, a las necesidades que se hacían visibles en aquel momento. 
De ahí que surgieran paradigmas como la orientación vocacional, el desarrollo de la carrera y el diseño de vida.
Conviene por tanto situar la orientación vocacional en un contexto sociolaboral emergente, con una Revolución Industrial reciente que dio a conocer otro forma de entender la vida, y la concepción que hasta entonces se tenía sobre el trabajo.
La ciencia comenzaba a surgir y con ello con los paradigmas, entre los cuales el empírico tenía una influencia acuciante.
Todo se podía medir, y este principio en el estudio de las personas también ejercía una notable influencia tanto que el grado de capacidad, habilidad y destreza en los seres humanos se podía evaluar mediante pruebas estandarizadas o cuestionarios. La Orientación vocacional surgió con Parsons a principios del siglo pasado ante la necesidad de posicionar a los trabajadores en puestos semejantes a sus capacidades utilizando métodos científicos objetivos, siendo uno de los primeros hitos en la Orientación Profesional.
Un tiempo después, la sociedad se vio influida por la II Guerra Mundial, y con ello el empleo sufrió varios cambios. Las organizaciones contemplaban nuevas necesidades y requerían de personal especializado que desempeñase sus funciones acorde a la jerarquía empresarial.
Las personas debían tener consciencia de sus propios roles, y para ello un autoconocimiento de sí mismas era crucial. Desde esta perspectiva emergieron nuevas demandas y la orientación tenía que afrontarlas. De aquí surgió el desarrollo de la carrera y tal como decía González en la cita anterior "(...) El individuo es un sujeto activo de su propio proceso orientador(...)". La Orientación Profesional tuvo que reinventarse y añadir una nueva perspectiva en la que el orientador hiciese partícipe a la persona de su propio desarrollo, adecuando su rol al mundo del trabajo a través del autoconcepto, autoestima y autoeficacia que Super a mitad de siglo, dio a conocer. 
El desarrollo de la carrera necesitaba a la persona como motor de su propio cambio y el orientador se encargaba de evaluarla, orientarla y ayudarla en su desarrollo.

Mencionado el desarrollo para la carrera, es preciso decir que los cambios siguieron efectuándose, el momento histórico vivenció su propia transición y es entonces cuando comenzaron a darse las circunstancias que actualmente nos ocupan. 
Como el autor del texto comenta, probablemente los cambios actuales se gestaron a partir de la "Crisis del petróleo" desde entonces muchas de las esferas que hasta entonces habían funcionado de una manera se vieron obligadas a transformarse.
Los hechos tornaban diferentes y de nuevo era acuciante dar un gran paso más en la Orientación Profesional. 
Si dibujamos una línea temporal, primero fue el individuo el que mediante rasgos y factores desempeñaba algún tipo de trabajo en la organización en la que estuviese (pasivo). Después, este mismo a través de la necesidad de consolidar su carrera profesional tuvo que autoconocerse e indagar acerca de sí mismo con fines de satisfacción y autorrealización.
Lo que viene después de este momento, sin embargo, es más complejo. Las organizaciones ya no son un lugar seguro, los puestos de trabajo se caracterizan por ser efímeros, inestables, precarios y es aquí donde surge el requisito de centrar la trayectoria en la persona, en el individuo, sujeto o como queramos llamarnos, como ser reflexivo capaz de considerar su trayectoria, su autobiografía desde un plano pasado, presente y futuro. Una autobiografía en la que la sociedad está en relación con la persona jugando una amplia variedad de roles que dan lugar a múltiples identidades.
Esto es tratado por el llamado "Diseño de vida" paradigma que surge para dar respuesta a un "caos" producido en una sociedad "líquida" como dice Bauman (2002) en su texto.
De el hablaré en otra entrada, pero aún así me gustaría tomar una cita que me pareció ilustrativa:
"De acuerdo con los últimos cálculos, un joven estadounidense con un relativo nivel de educación puede esperar cambiar de empleo al menos once veces en el transcurso de su vida laboral - y el ritmo y la frecuencia de cambio seguramente habrán aumentado antes de que la vida laboral de la presente generación concluya. (Bauman, 2002, p. 157)
Si suceden estos acontecimientos habrá que crear nuevas estrategias para afrontarlos y desde este paradigma se utilizan varias, desde una perspectiva constructivista.
Para ello, la biografía es fundamental, y con ella todos aquellos hitos y momentos críticos en el desarrollo evolutivo, reconstruyendo a modo de reinterpretar momentos, transiciones, hitos, co-construyendo, de cara a la transformación.
Esta idea va más allá de lo que pudiese haber sido tratado en cualquiera de los paradigmas anteriores, pero hay que tener en cuenta que no es la misma época, ni los mismos conocimientos sobre el ser humano, tampoco las mismas generaciones, y así un largo etcétera.
El orientador desde este punto ayuda a la persona en ese proceso reflexivo marcado por la identidad, algo que como Meg Jay dice, "es algo que agrega valor" y confiere a la persona el poder de afrontar circunstancias siendo consciente de la propia toma de decisiones.
Otro elemento que me parece interesante señalar son las "narraciones curativas" (me gusta más como suena en inglés) ya que aquí se encuentra la deconstrucción, elemental para este capital de identidad, del que muchas veces hay que extraer factores o barreras que nos dificultan nuestra trayectoria. Esos miedos que están ahí, cuando se tornan paralizantes.

Con esta reflexión he querido principalmente asentar conexiones y conceptos llegando a las siguientes ideas:
1. La Orientación Profesional, al igual que nosotros como seres humanos, también tiene una evolución, unos hitos y momentos críticos que han de ser tenidos en cuenta. Ha experimentado un proceso.
2. La Orientación Profesional también ha de considerar su pasado, su presente y en consecuencia, su futuro. Está inacabada, y por ende, en constante movimiento.
3. Todo este proceso da a conocer la Identidad o ese rol de identidad que nos hace movernos en diferentes situaciones. Identidad conformada por experiencias, creencias, valores, momentos, intereses,... que sin lugar a dudas nos definen y lo harán también en los entornos en los que nos desenvolvamos.

4. Esto me ha servido de varias maneras: la primera, para conocer mi propia biografía, la segunda, para ser consciente de que este conocimiento personal va a servir para guiar, ayudar a personas. No tendría mucho sentido hacerlo si no lo hubiese experimentado con anterioridad.
La inestabilidad que nos confiere el momento actual necesita que estemos preparados para afrontarlo y es difícil que se de sin esta construcción de la identidad.


Referencias
González, J.P. (2003). Orientación profesional. Alicante: Editorial Club Universitario.